Feb 20 2008
Cuando el camino es el destino
Nuestro viaje por la ruta 1 que bordea la costa de California continuaba hacia el sur rumbo a la ciudad de Los Ángeles. Atrás quedaban los pueblos de Carmel y Monterey -sólo visitamos este último-, los caminos boscosos conocidos como la zona Big Sur; y luego de pasar muchas millas rodeados de acantilados y vistas espectaculares del océano Pacífico, la ruta se disponía a mostrarnos su parte más apaciguada.
Es recomendable no partir demasiado temprano desde San Francisco para evitar la niebla de la mañana y no perderse las vistas. El viaje se puede hacer de acuerdo al tiempo que uno esté dispuesto, desde un día a una semana. Es preferible pasar más días de viaje en el mismo camino, conociendo los rincones de cada lugar, antes que una estadía prolongada en Los Ángeles. Nosotros lo hicimos en un día y medio y la verdad es que hubiera merecido más tiempo.
La ruta en su trayecto sur depara más de una sorpresa. Pudimos ver cientos de lobos marinos en una reserva abierta al público, así como pequeñas cuevas repletas de ardillas. El paisaje va mutando y nos muestra más personas haciendo surf y kitesurf, en playas que no parecen del todo seguras para algún principiante, por sus piedras.
Más al sur, desviamos hacia la ruta 101 y dejamos la costa para pasar por pueblos muy pintorescos y bien cuidados como San Luis Obispo, Santa María y Santa Bárbara. Los Ángeles sería nuestra próxima parada.
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